Dos lógicas espaciales
Flujos y lugares como dos lógicas espaciales simultáneas, y la esquizofrenia estructural que se abre entre ellas.
Dos lógicas espaciales
La oposición central del libro, con el detalle que casi toda la divulgación omite: no es lo digital contra lo físico, y el espacio de los flujos también está hecho de lugares.
Espacio de los flujos
«La organización material de las prácticas sociales en tiempo compartido que funcionan a través de los flujos» (p. 489): simultaneidad sin contigüidad, sostenida por nodos y ejes. Es la lógica espacial dominante, no la única (p. 493). Ahí están el poder y la riqueza, y su temporalidad es el tiempo atemporal: «los flujos inducen el tiempo atemporal, los lugares se circunscriben al tiempo» (p. 545). «En pocas palabras, las elites son cosmopolitas» (p. 493).
«Esquizofrenia estructural»
No hay síntesis: hay un diagnóstico y una tarea. «La consecuencia es una esquizofrenia estructural entre dos lógicas espaciales que amenaza con romper los canales de comunicación de la sociedad» (p. 506), y de ahí la necesidad de construir deliberadamente puentes culturales, políticos y físicos (p. 506). Etiqueta correctora: «los lugares no desaparecen, pero su lógica y su significado quedan absorbidos en la red» (p. 490); «el espacio de los flujos no carece de lugar, aunque su lógica estructural, sí» (p. 490).
Espacio de los lugares
«Un lugar es una localidad cuya forma, función y significado están delimitados por las fronteras de la contigüidad física» (pp. 501-502). Es donde están la experiencia, la cultura y la historia, y su tiempo sigue siendo el del reloj. Los lugares no son necesariamente comunidades y no desaparecen: lo que se altera es su significado estructural. Castells lo ilustra con Belleville, el barrio de París donde desembarcó como exiliado en 1962: «Pero Belleville sigue siendo un lugar, mientras que me temo que cada vez me parezco más a un flujo» (p. 502). «La gente, local» (p. 493).