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Émile Durkheim · 1893

La división del trabajo social

  • Clásicos (1850-1920)
  • Escuela francesa
  • 3 diagramas
01 · Libro primero · Comparación por bandas

Mecánica y orgánica: dos maneras de pegar la misma cosa

Semejanza y diferencia como dos maneras de producir el mismo lazo social, con su huella jurídica y su precio para el individuo.

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Mecánica y orgánica: dos maneras de pegar la misma cosa

No son dos tipos de sociedad en fila, una primitiva y otra avanzada: «constituyen sólo una. Son dos aspectos de una sola y misma realidad» (p. 139). Lo que cambia al pasar de una a otra es el pegamento, el derecho y la relación entre individuo y grupo.

El lazo de la semejanza

Solidaridad mecánica

Nace del parecido y une al individuo directamente con la sociedad, sin intermediario (p. 139): la sociedad es «un conjunto más o menos organizado de creencias y de sentimientos comunes», el tipo colectivo (p. 139). Varía en razón inversa de la personalidad individual: «alcanza su maximum cuando la conciencia colectiva recubre exactamente nuestra conciencia total (…) pero, en ese momento, nuestra individualidad es nula» (p. 140). Huella jurídica: derecho represivo, de sanción penal. Estructura social: tipo segmentario. En el extremo, «el individuo no se pertenece (…) es literalmente una cosa de que dispone la sociedad» (p. 141). El nombre es una analogía con la cohesión de los cuerpos brutos: «esta palabra no significa que sea producida por medios mecánicos y artificiales» (p. 141).

Puente

Centrípeta y centrífuga: las dos conciencias

Lo que une los dos lados es una sola mecánica interior: «Hay en cada una de nuestras conciencias (…) dos conciencias: una que es común en nosotros a la de todo el grupo (…) otra que, por el contrario, sólo nos representa a nosotros en lo que tenemos de personal y de distinto» (p. 140). «Hay allí dos fuerzas contrarias, una centrípeta, otra centrífuga, que no pueden crecer al mismo tiempo» (p. 140), y no son «regiones geográficamente distintas de nosotros mismos, sino que se penetran por todas partes» (nota 1, p. 140). Por eso no cabe dibujar una flecha de progreso: es la misma realidad medida por su otro lado, y «es la división del trabajo la que llena cada vez más la función que antes desempeñaba la conciencia común» (p. 187).

El lazo de la diferencia

Solidaridad orgánica

«Mientras la anterior implica la semejanza de los individuos, ésta supone que difieren unos de otros» (p. 141) y exige que la conciencia colectiva «deje descubierta una parte de la conciencia individual» (p. 141). Une al individuo a la sociedad a través de las partes que la componen (p. 139): la sociedad es «un sistema de funciones diferentes y especiales» (p. 139). Varía en razón directa de la personalidad individual, y aquí no hay contradicción entre todo y parte: «la individualidad del todo aumenta al mismo tiempo que la de las partes» (p. 142). Huella jurídica: derecho restitutivo y cooperativo, que «desempeña en la sociedad una función análoga a la del sistema nervioso en el organismo» (p. 139). Estructura social: tipo organizado. El nombre viene de la biología (p. 142) y no significa armonía: «el papel de la solidaridad no es suprimir la concurrencia, sino moderarla» (p. 384).

02 · Libro tercero · Matriz comparativa

Las tres patologías de la división del trabajo

Las tres formas anormales del libro tercero: síntoma, diagnóstico y lo que falta en cada una, con sus páginas.

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Las tres patologías de la división del trabajo

El libro tercero es la mitad que nunca se enseña. Para Durkheim el problema de la sociedad industrial no era la especialización sino tres fallas nombrables: la división del trabajo, «como todos los hechos sociales (…) presenta formas patológicas» (p. 371), y ninguna de las tres es un efecto necesario de ella, sino de «circunstancias excepcionales y anormales» (p. 391).

División anómica: faltan las reglas

Separacion heredada

Síntoma: crisis industriales, quiebras al alza, el antagonismo entre trabajo y capital y —el dato más inesperado— la pérdida de unidad de la ciencia a medida que el trabajo científico se especializa (pp. 372-375).

Ruptura posterior

Diagnóstico: «si la división del trabajo no produce la solidaridad, es que las relaciones de los órganos no se hallan reglamentadas; es que se encuentran en un estado de anomia» (p. 387). Su causa mecánica es la distancia: los órganos ya no están «en contacto suficiente o suficientemente prolongado» (p. 387) porque el mercado se volvió mundial y el productor «ya no puede abarcar el mercado con la vista ni incluso con el pensamiento» (p. 389). Lo que falta: una reglamentación que salga de la propia división del trabajo (p. 385).

División coactiva: las reglas mismas son injustas

Separacion heredada

Síntoma: la guerra de clases (p. 393), que no se explica porque los de abajo imiten a los de arriba, porque «la imitación nada puede explicar por sí sola, pues supone algo más que ella misma» (p. 394).

Ruptura posterior

Diagnóstico: «no es suficiente que haya reglas, pues, a veces, son esas reglas mismas la causa del mal» (p. 393); la distribución de funciones ya no responde a la de los talentos, y «para que la división del trabajo produzca la solidaridad (…) es preciso, además, que esta tarea le convenga» (p. 394). Lo que falta: que los contratantes «se encuentren colocados en condiciones exteriores iguales» (p. 403), porque «no puede haber ricos y pobres de nacimiento sin que haya contratos injustos» (p. 403). De ahí que «la libertad misma es producto de una reglamentación» (p. 406).

Actividad funcional insuficiente

Separacion heredada

La tercera forma anormal, casi nunca citada: la actividad de cada trabajador es demasiado escasa y discontinua para producir solidaridad (índice, p. 439).

Ruptura posterior

Diagnóstico: el trabajador especializado no se degrada por hacer una sola cosa, sino por no ver para qué sirve. «No es, pues, una máquina que repite los movimientos cuya dirección no percibe, sino que sabe que van dirigidos a alguna parte, hacia un fin, que percibe más o menos distintamente. Siente que sirve para algo» (p. 392). Lo que falta: actividad bastante y continua, no menos especialización.

03 · Contexto · Línea de tiempo

Lo que se vació entre el individuo y el Estado

Las demoliciones que dejaron al individuo solo frente al Estado, y por qué esta tesis y El suicidio son el mismo argumento.

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Lo que se vació entre el individuo y el Estado

El «individualismo» moderno no es una idea que alguien tuvo: es el resultado de una serie de demoliciones fechables. La secuencia de estructuras sociales está tomada de las pp. 436-438 de El suicidio (edición Reus, 1928); la anomia y el mercado mundial sí son de esta obra.

Punto de partida

Clan y familia como división política

La familia funciona como unidad política y el clan encierra al individuo: el lazo es el de la semejanza, y el derecho que lo mide es el represivo (El suicidio, pp. 436-437).