Tres respuestas a la misma pregunta
Cuatro preguntas sustantivas en las que Marx queda de un lado y Durkheim y Weber del otro, con la referencia por capítulo.
Tres respuestas a la misma pregunta
El desacuerdo entre Marx, Durkheim y Weber no está en el método —«Marx, no menos que los otros dos autores, procuró abrirse camino rompiendo la tradicional división filosófica entre idealismo y materialismo» (Introducción, p. 15 y ss.)— sino en cuatro preguntas sustantivas donde la alineación de los tres cambia.
¿Qué define a la sociedad moderna?
Marx: una estructura de clases fundada en la expropiación del productor, y por eso una forma de sociedad transitoria.
Durkheim: la solidaridad orgánica y la especialización de funciones. Weber: el cálculo racional y la burocracia. «Por otra parte, Durkheim y Weber piensan que la estructura clasista no es esencial para la progresiva diferenciación de la división del trabajo» (cap. XV, pp. 361-386).
¿La burocracia es transitoria o irreversible?
Marx: es una manifestación del Estado burgués y se abole con él. La expropiación que importa es la de los medios de producción.
Weber: es irreversible, y el socialismo la agrava —«en una sociedad socialista, inevitablemente, el control burocrático sería todavía más cargante y opresivo que en el capitalismo» (cap. XV, pp. 361-386)—, porque cualquier organización con jerarquía de autoridad es susceptible de expropiación de sus «medios de administración». «Simplificando excesivamente, podría decirse que Weber otorga a la organización de relaciones de dominación y subordinación la importancia que Marx atribuye a las relaciones de producción» (cap. XV, pp. 361-386). Durkheim: el Estado debe seguir separado de la sociedad civil para poder cumplir su función moral.
¿Qué futuro tiene la división del trabajo?
Marx: su disolución. «La premisa de la concepción de Marx no es la integración moral del individuo dentro de una división diferenciada del trabajo, sino la disolución efectiva de la división del trabajo como principio organizador de la convivencia social humana» (cap. XV, pp. 361-386). Para él la alienación tecnológica y la de mercado son inseparables.
Durkheim: integración moral dentro de una división diferenciada del trabajo, porque la especialización solo necesita validación normativa. Weber: el especialista adiestrado sustituye al hombre cultivado y no hay retorno; la era del hombre universal, que Marx mantenía como horizonte del comunismo, terminó (cap. XV, pp. 361-386).
¿Dónde está la crisis de la sociedad moderna?
Marx: en la economía. «El capitalismo incrementa en grandes proporciones el poder productivo de la sociedad, pero lo hace a costa de aumentar al máximo la alienación» (cap. XV, pp. 361-386).
Durkheim: en la moral, y la prueba es lo que hace con el conflicto de clases: «el conflicto de clases proviene de un desorden que tiene sus orígenes en otra parte» (cap. XIII, pp. 303-331). Weber: en el desencanto —«el "régimen de mercado" sustituye al "régimen de los dioses"» (cap. XV, pp. 361-386)— y la ciencia no puede responder «¿a cuál de los dioses en guerra debemos servir?» (cap. XIII, pp. 303-331). Pie del argumento: «los escritos de Marx, Weber y Durkheim, cada uno a su manera, contienen a la vez un análisis y una crítica moral de la sociedad moderna» (cap. XV, pp. 361-386).