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Silvia Rivera Cusicanqui · 2010

Ch’ixinakax utxiwa

  • Contemporáneos (1990- )
  • Pensamiento andino
  • 3 diagramas
01 · Ensayo «Ch’ixinakax utxiwa» · Comparación por bandas

Ch’ixi no es híbrido

El par mínimo ch’ixi / chhixi: una mezcla que disuelve el conflicto y otra que lo mantiene vivo sin fundirse nunca.

Diagrama interactivo

Ch’ixi no es híbrido

Dos maneras de pensar la mezcla, y una diferencia política: el castellano teórico tiene una sola palabra donde el aymara tiene dos.

La mezcla que disuelve

Hibridez / chhixi

«La noción de "hibridez" propuesta por García Canclini es una metáfora genética, que connota esterilidad. La mula es una especie híbrida y no puede reproducirse» (p. 70). De dos diferentes sale un tercero nuevo y armónico, y con él la promesa política de poder «entrar y salir de la modernidad» como de una cancha o un teatro (p. 71). Chhixi, con doble h y sin corte glotal, es «la idea de mescolanza, de pérdida de sustancia y energía»: la leña que se quema muy rápido, lo blandengue y entremezclado, la hibridación light conformista con la dominación cultural contemporánea (p. 70).

Puente

ch’ixi / chhixi: el par mínimo

El aymara distingue con dos palabras lo que el castellano teórico confunde en una, y el criterio que las separa es si la mezcla disuelve el conflicto o lo mantiene vivo (p. 70). La distinción es la más fina del texto y la que casi toda la literatura secundaria colapsa. Cuidado también con la errata del propio original en la p. 69, que imprime «c’hixinakax utxiwa» con el apóstrofo desplazado: la grafía correcta, la de la cubierta y el índice, es ch’ixinakax utxiwa.

La mezcla que sostiene el conflicto

Ch’ixi

«Es un color producto de la yuxtaposición, en pequeños puntos o manchas, de dos colores opuestos o contrastados: el blanco y el negro, el rojo y el verde» (p. 69): el gris jaspeado «que se confunden para la percepción sin nunca mezclarse del todo» (p. 69). Obedece «a la idea aymara de algo que es y no es a la vez, es decir, a la lógica del tercero incluido» (p. 69). Como el allqamari, «lo ch’ixi conjuga el mundo indio con su opuesto, sin mezclarse nunca con él» (p. 70); equivale a la «sociedad abigarrada» de Zavaleta, diferencias que antagonizan o se complementan y que cada una se reproduce «a sí misma desde la profundidad del pasado» (p. 70). Ella lo dice en primera persona: no se considera q’ara, «culturalmente desnuda, usurpadora de lo ajeno», y por eso «me considero ch’ixi» (p. 69).

02 · Ensayo «Ch’ixinakax utxiwa» · Red interactiva

Triángulos sin base

La verticalidad de la academia poscolonial y el lado horizontal que le falta, con los lazos sur-sur como contrapropuesta.

Diagrama interactivo con D3

Triángulos sin base

La forma exacta de la dependencia académica que denuncia el ensayo: verticalidad hacia el norte y ningún lado horizontal entre los nodos del sur. El vacío es el argumento.

03 · Obra completa · Matriz comparativa

Discurso sin práctica: la falla de la descolonización

Cinco momentos en que las palabras van en una dirección y las prácticas en la contraria, desde 1874 hasta 2008.

Diagrama interactivo

Discurso sin práctica: la falla de la descolonización

La grieta que estructura el ensayo: arriba la superficie de las palabras, abajo el estrato de las prácticas, que va en dirección contraria. La conferencia es anterior al 18 de diciembre de 2005 (nota 4, p. 74): la falla que describe no es el gobierno del MAS, aunque el libro se publique en 2010 con el discurso descolonizador ya convertido en política de Estado.

La república igualitaria (siglo XIX)

Separacion heredada

Discurso: la retórica de la igualdad y de la ciudadanía heredada de la reforma liberal. «Hay en el colonialismo una función muy peculiar para las palabras: las palabras no designan, sino encubren» (p. 19).

Ruptura posterior

Práctica: «se tuvieron que adoptar ideologías igualitarias y al mismo tiempo escamotear los derechos ciudadanos a una mayoría de la población» (p. 19). La ley de Exvinculación de 1874 y la expansión del latifundio son el otro lado de esas palabras.

El multiculturalismo oficial (1994)

Separacion heredada

Discurso: reconocimiento de derechos culturales y territoriales, la categoría «pueblos originarios», la descentralización municipal y un vicepresidente indígena con Gonzalo Sánchez de Lozada (p. 58). Kymlicka como cita obligada.

Ruptura posterior

Práctica: «cortina de humo para esconder los negociados de la capitalización» (p. 58). «El corolario fue un multiculturalismo ornamental y simbólico, con fórmulas como el "etno-turismo" y el "eco-turismo"» (p. 58), y un «pongueaje cultural» al servicio del espectáculo pluri-multi (p. 62). Nombrar a los indios «originarios» los sitúa en el origen, es decir en el pasado, y convierte una mayoría en minoría decorativa (pp. 59-60).

Los estudios poscoloniales

Separacion heredada

Discurso: geopolítica del conocimiento, neologismos de-coloniales, un canon de autores consagrados y posgrados que enseñan a citarlos (pp. 64-65).

Ruptura posterior

Práctica: «El discurso postcolonial en América del Norte no sólo es una economía de ideas, también es una economía de salarios, comodidades y privilegios» (p. 65), sostenida por «el juego del quién cita a quién» (p. 66). De ahí que Félix Patzi pueda apoyarse en Quijano y en Mignolo ignorando el katarismo y a Fausto Reinaga (pp. 67-68).

¿Qué prueba una teoría descolonizadora?

Separacion heredada

Discurso: el criterio sería la coherencia interna de la teoría y la actualidad de su vocabulario.

Ruptura posterior

Práctica: «No puede haber un discurso de la descolonización, una teoría de la descolonización, sin una práctica descolonizadora» (p. 62). Lo que decide es lo que hacen quienes la enuncian: «la descolonización de nuestros gestos, de nuestros actos, y de la lengua con que nombramos el mundo» (pp. 70-71), y de ahí el bilingüismo como práctica y no como bandera.

El racismo después del reconocimiento

Separacion heredada

Discurso: para 2010, año del bicentenario y cuarto año de gobierno del MAS, la agenda descolonizadora ya no es insurgente: es política de Estado y currículo universitario.

Ruptura posterior

Práctica: los estallidos racistas de Cochabamba (enero de 2007) y de Sucre (mayo de 2008), la prueba de que las palabras encubren y las prácticas mandan, y de que los discursos públicos se vuelven «formas de no decir» (p. 20). Antes de eso, el cerco de El Alto de 2003 repitiendo el de Tupaq Katari en 1781 y la paranoia de la ciudad rica de 1979 (pp. 10-13).